31 agosto 2013

Heridas de guerra

Se va un verano más. Casi sin darse uno cuenta. El mes de agosto es traicionero, como el sol poniente que se espera con anhelo y en apenas unos minutos se escabulle por entre los dedos. Tiemblo tan sólo de pensar lo que se avecina en septiembre: una Atenas de nuevo a rebosar, pero paradójicamente mucho más inhumana que en los interminables días del estío; la amenzante promesa de un nuevo memorándum para aprobar un re-re-rescate y, en suma, la histeria colectiva de la depresión postvacacional combinada con la agonía, cotidiana ya, que trae consigo la incertidumbre de estos tiempos de crisis.

08 agosto 2013

Olivos al viento

Creta es un paraíso, pero cuando sopla el meltemi, el endiablado viento del norte, no hay lugar en el Egeo que lo sufra más que este. En la abrupta costa de Lasithi, el lejano oriente de la isla, los olivos crecen retorcidos, con sus copas casi en horizontal, doblegados por la furia de los vendavales. Su desparramado perfil no mina en absoluto su belleza. Al contrario, los dota de un fuerte simbolismo, pues nos recuerda esa obstinada tendencia que tiene la vida, en cualquiera de sus manifestaciones, de superar y sobreponerse a toda adversidad. 
Carmen es hoy un olivo milenario, doblegado por los vientos, pero arraigado firmemente a la vida. Es cuestión de tiempo que sus ramas se fortalezcan y sus hojas vuelvan a lucir como antes de subir a aquel tren. Estoy seguro de que Toño, allá donde esté, la estará cuidando como la cuidaremos todos los que la queremos. Por ella. Pero también por él. 

Buen viaje, amigo.


15 julio 2013

El museo de los sentimientos

El Museo Benaki de la avenida Pireós es una de las joyas museísticas menos conocidas por los turistas. Colosal rectilíneo de ladrillo rosáceo diseñado por los arquitectos María Kokkinou y Andreas Kourkoulas, la facción dedicada al arte contemporáneo de la Fundación Benaki se alza como un enorme arca que alberga interesantísimas exposiciones y todo tipo de actos culturales sobre la mar arbolada de antenas y hormigón que conforma las entrañas del barrio de Gazi.

09 julio 2013

La sinfonía del disparate

Lo observo desde mi balcón. Un autocar se ha quedado atrapado en una bocacalle. Hay coches aparcados a ambos lados del asfalto, cuando en teoría solo se permite estacionar en uno, y no puede avanzar. Supongo que se dirige al hotel a cuyas espaldas da mi casa y que en esta época del año suele concentrar un buen número de turistas. El ruido blanco del runrún de la avenida Syngrou se ve interrumpido por el zumbido irritante y enfurecido del claxon del autocar. Apenas un minuto más tarde, lo acompañan los de los automóviles que se han ido acumulando detrás y comienza un concierto orquestado por un puñado de conductores agresivos que han perdido la poquita paciencia que pudieran tener.